martes, 13 de agosto de 2013

Al otro lado del mar

Hoy hay cielo quebradizo
presintiendo tempestades
hoy hay nieve, sol, granizo,
y la luna corre a refugiarse
y yo con ella, hacia los mares.

Y yo he venido cantando
durante el largo recorrido,
sereno de viajes al espacio
cansado de cartas en circuito
agobiado, tonto, pensativo.

Y recordé todo en un instante
un rostro demasiado ido
un reír y unos pasitos,
la sonrisa como un cauce
amigable y huidizo.

Recordé también el aroma
que me asaltaba por las calles
así, sin más, en un instante,
y yo girando la frente boba
a lo mejor tratando de besarte.

¡Ay, si hablara de tu andar a pasitos!
de las manitas ajadas
del asentir sin decirlo.
Eso hoy recordé mientras andaba,
la luna iluminando el recorrido.

Que por qué me rompió el alma
me habla del cielo quebradizo,
y yo: "Son robadas, no se han ido,
vayamos para encontrarlas
a las playas y a los riscos".

Al llegar a la explanada
nos echamos a llorar.
Sin vergüenza, como hermanos
viendo morir a mamá
antes que nosotros muramos.

Y creo que lo atisbé con claridad
el destino de las almas gemelas
no es buscar para encontrarse
es buscar por siempre el mar.

Lo entendemos y gritamos:
"¿Dónde estará mi gemela alma?"
y la ronca voz de siempre hollando:
"¿Dónde? Al otro lado del mar".

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