martes, 21 de enero de 2014

Predicciones para el 2014

A mí me suceden cosas. Esta vez he conocido a una joven gitana, húngara ella. Tenía unos naturales cabellos bermejos, aunque la mayoría de sus rasgos nórdicos habían sido apaciguados por nuestro pobre clima. Luego de unos minutos de charla, me dijo que todo indicaba que yo era un cáncer, en el buen sentido. Yo quedé desde luego maravillado y permanecí los siguientes minutos muy atento mientras me daba cuenta de los pueblos húngaros, de sus tradiciones, de los verdaderos brujos de esa parte del mundo, y de lo que habían previsto que sucedería el 2014.

Debo decir que nada más separarme de la gitana los astros se pusieron de su parte y comenzaron a acosarme con preguntas de este tipo: “Siempre quisiste ir a Hungría, ¿verdad?”. Yo, como no podía de ser otra manera, no pude negarlo. Así que para demostrar a la gitanilla que soy hombre de mundo, ínclito, y ni los conocimientos astrales me son ajenos, vayan pues estas predicciones, con la advertencia de que permanezcan en el más estrecho de los círculos, a fin de preservar el orden natural de las cosas.

1) Júpiter ingresará al territorio de Cáncer a inicios del año, lo cual desencadenará fuertes precipitaciones en la costa central de nuestro país. Se paralizarán varios proyectos de canales y acueductos, pero los regadíos se verán favorecidos. Las crecidas encontrarán a nuestras autoridades ocupadas en otros quehaceres, de gran importancia, no para el país, sino para su equilibrio físico y mental. Por otro lado, la peculiar atmósfera que experimentaremos propiciará los reencuentros y las reconciliaciones; en cambio, las relaciones estables pasarán serios apuros combatiendo inusuales estados de ánimo en sus parejas.

Durante este periodo, no faltarán personajes que nos harán recordar hasta donde es capaz de llegar la bajeza humana.

2) Sobrevendrá la tragedia —no la mayor del año— cuando la Corte Internacional de La Haya dicte su veredicto. Los territorios del sur del país serán vejados de mil maneras por el país vecino. Y sin embargo, los astros advierten que esta información pasará desapercibida, debido a la influencia de un grupo de personas, quienes intentarán enterrarla para siempre en el mausoleo de la Historia. Los ciclos lunares determinarán el éxito o el fracaso de esta tentativa.

3) Un evento internacional a mediados de año generará un repunte en la economía. Nuestras instruidas autoridades no dejarán de advertirlo.

Durante estos meses proliferarán los rompimientos en las relaciones y en los compromisos ya pactados. Pero esto será pasajero, porque con la llegada de Júpiter al signo de Leo los hombres volverán a sus hogares. Las mujeres serán propensas a la reconciliación, y guardarán solo para sí aquellas aventuras vividas en tiempos de debilidad. Los hombres harán cura de silencio alrededor del mundo sobre este tema.

4) En el mes de septiembre ocurrirá la mayor tragedia del año: un personaje muy importante, del signo de Acuario, morirá en circunstancias brumosas. Se desplegarán grandes operativos para capturar al homicida. Tres semanas después del asesinato, este será atrapado tratando de salir del país. Se le condenará a treinta y ocho años de cárcel efectiva, y su familia será repudiada por varias generaciones. Sin embargo, aquella sonriente dama no será la verdadera asesina.

5) Las elecciones municipales se llevarán a cabo con normalidad. Una peculiar alineación de los planetas afectará directamente el ánimo de los votantes, quienes acudirán a las urnas con inusual entusiasmo. Solo por esta razón la suerte favorecerá al candidato más conservador, el mismo que llevará a su partido a la alcaldía de Lima, nuevamente, después de algunas décadas.

6) La última parte del año estará marcada por la moderación. En comparación con los últimos años, las celebraciones serán bastante mesuradas. Quienes decidan ir contra esta corriente padecerán terribles males. Pero en general, la familia peruana entrará en un periodo de unión y prosperidad, el último que verá nuestra generación. Después comenzará, intempestivamente, una época de revoluciones, y una nueva república nacerá de entre los pueblos olvidados de los países del Sur.


Sean estas pues mis predicciones para el año entrante. Valga aclarar que solo coincidimos en uno o dos puntos con nuestra compañera gitana. Está llena de virtudes, pero es un hecho que nuestro país desafía todos los tratados y leyes dados a otros pueblos; y solo unos pocos hombres a lo largo de la historia lo han entendido realmente. Yo, con humildad, me considero uno de ellos. 

Por último, debo decir que mis predicciones solo fallaron en una oportunidad: cuando advertí que tras el terremoto del 2007 solo las buenas almas se salvarían. Y ahora sí he de marcharme a darle visos a cierta gitana de lo inevitable del cruce de nuestras culturas y, ¿por qué no?, de nuestras sangres. Y sea la paz con el mundo entero.

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